miércoles, 23 de julio de 2008

DICURSO DE CLAUSURA

Clausurar algo es cerrarlo, es terminar algo y esto está lejos de nuestra pretensión. Creemos, también intuimos, que esto no ha hecho más que empezar. La continuidad se la daremos, en la vertiente personal, con la dedicación y las ganas que cada uno o una tenga y haga llegar a las personas que nos rodean en la tarea educativa que llevamos entre manos; también en la vertiente organizativa, desde el compromiso congregacional por revitalizar el aspecto educativo a la luz de los postulados del P. Dehon. Clausurar, cerrar algo que lleva gestándose varios años y después de un trabajo exhaustivo y bien hecho durante estas jornadas, produce cierta pena y a la misma vez cierto alivio. Pena porque casi acaba de empezar… y ya parece que está, y alivio porque la cantidad de todo lo expuesto, trabajado y reflexionado nos puede abrumar y habrá que reposarlo, sin olvidarlo. Para la Provincia española ha supuesto una enorme satisfacción haber sido la elegida para la celebración de este Encuentro. Nos ha brindado la oportunidad de aproximar la Congregación a nuestra casa. Nos ha permitido encontrarnos con algunos hermanos SCJ y con unos amigos y amigas, todos ellos parte de la gran Familia Dehoniana a la que pertenecemos. El tiempo se nos escapó como agua entre los dedos. Una semana pasa muy rápido cuando los temas son interesantes. Pero se va más rápido aún si se está entre amigos, entre hermanos. Ese es nuestro carisma: reír juntos, rezar juntos, compartir juntos, recibir con alegría a los que llegan, apenarse con los que se van, hacernos bromas, etc. Y deseamos que todos estos momentos vividos con intensidad y con profundidad no caigan jamás. Tenemos que poner alas a nuestro trabajo educativo, revestirlo de plumas para que continúen nuestras ilusiones. Hemos compartido quehaceres, dudas, intercambiamos ideas, folletos, trabajos... apuntamos en nuestros cuadernos ideas nuevas para renovar un poco nuestras rutinas educativas. Al concluir este Encuentro es preciso decir la palabra más socorrida y significativa. Gracias. Gracias a todos ustedes por su presencia y participación, gracias por el compartir. Son ustedes maravillosos. Hay que decirlo de una vez. Tenemos colegios excelentes y eso se debe a la fuerza de la Pedagogía de la cordialidad, la pedagogía del corazón que existe gracias al P. Dehon, pero sobre todo, a la constancia y a la entrega de laicos y religiosos en el día a día. Hay un talante, un estilo, una mística común dentro de las diversidades y eso nos alegra porque estamos en el camino. Ruego tengáis por perdonadas las deficiencias que hayáis podido encontrar en nuestra atención, acogida… si nuestras maneras, modos, han chocado con vuestra manera de ver la vida, si no hemos llegado a ser capaces de mostraros el agradecimiento sincero que sentimos por vuestra presencia entre nosotros. En estos días hemos tomado nota de nuestras fortalezas, carencias y debilidades. Debemos entender que nuestros colegios no pueden dedicarse a reproducir el sistema porque el sistema es inequitativo e injusto. Que más que furgón de cola de la sociedad estamos llamados a ser la locomotora que sueña, abre y siembra caminos nuevos. Que tenemos que pensar globalmente pero actuar localmente, como la hormiga, poniendo nuestro granito de arena, haciendo de los tiempos, tiempos mejores. Hemos aprendido algo más sobre la interculturalidad y sobre el Padre Dehon educador, siempre novedoso y sorprendente. Vosotros, sin duda, habéis sido lo mejor del encuentro: habéis roto las previsiones de asistencia; habéis colaborado con entusiasmo y con cierto apasionamiento en todos los actos que se os han propuesto. Honestamente, creo, todos nosotros hemos sido unos privilegiados por estar aquí. Hemos sido protagonistas. Ahora nos toca ilusionar a los otros hermanos, compañeros, a los ausentes, haciéndoles ver lo que significa e implica “un corazón abierto para educar”. Nos han dicho que la emoción es necesaria para la educación. Yo desde la emoción os puedo decir que se os respeta, se os valora, se os aprecia, -en definitiva- se os quiere. Y como se os quiere, se os necesita para una labor corresponsable de evangelización. Al concluir este Encuentro Internacional os deseamos a todos un feliz viaje a sus respectivos lugares y países sabiendo que son nuestras provincias y regiones a las que queremos y servimos entrañablemente. Feliz viaje, ojalá nos encontremos en otras muchas ocasiones. Nos mantenemos en comunicación. Gracias a todos, gracias por todo y mucho éxito. Que el Espíritu de Dios nos guíe, siguiéndole bajo el carisma del P. Dehon y María, Madre y primera educadora del señor, nos acompañen siempre. ¡Gracias! P. Jesús Valdezate, scj. Superior Provincial HI

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